¿Se está acabando el reinado de las sneakers? El zapato recupera su protagonismo en 2026
En 2026, el calzado femenino y masculino está viviendo un momento de transición estilística y cultural que va más allá de la simple moda pasajera. Aquello que dominó el armario durante gran parte de la última década —las zapatillas deportivas como símbolo de estilo urbano y democratizador— empieza a mostrar signos de desgaste, dando paso a propuestas más intencionadas, sofisticadas y ‘pensadas’ para vestir.
Ese auge que ya alcanzó su techo
Diversas fuentes especializadas coinciden en que la sneaker como ícono absoluto está perdiendo fuerza. En el análisis de tendencias globales, Vogue España reporta una caída clara de búsquedas relacionadas con sneakers icónicas como las Samba de Adidas —un descenso del 32% en búsquedas mensuales desde su pico en 2024— y un cambio generacional en el interés del calzado más tradicional que las zapatillas clásicas.
Este fenómeno no surge en el vacío: la moda ha pasado de una larga era de athleisure y casualización —que incluso modificó protocolos de vestimenta corporativa— hacia una narrativa que mezcla comodidad con estética más definida.
El retorno de la intención: zapatos con línea, forma y significado
En datos recientes de Vogue Latinoamérica sobre las tendencias para primavera-verano 2026, observamos cómo mocasines, Oxfords, flats y bailarinas ocupan un lugar prominente en las propuestas de pasarela y street style. Estas siluetas no son solo accesorios, sino piezas con un discurso más elaborado que dialoga con la moda contemporánea: desde la reinterpretación de clásicos masculinos hasta la reinvención de lo femenino sin caer en clichés.
Esta tendencia tiene varias lecturas:
1. Moda con propósito y relato:
La zapatilla representó democratización, comodidad absoluta y una estética juvenil urbana. Ahora, el zapato con más estructura —como los mocasines o las ballet flats— vuelve con una intención más narrativa: contar quién eres y qué quieres comunicar con tu estilo.
2. Consumidores más maduros, elecciones más reflexivas:
Los datos sugieren que el grupo de 25 a 34 años es quien lidera búsquedas relacionadas con calzado más clásico, lo que puede interpretarse como una madurez estilística: elegir piezas que funcionan no solo por comodidad sino por presencia.
3. El regreso de lo ‘formal sin rigidez’:
Zapatos que antes considerábamos “de oficina” o demasiado estructurados ahora dialogan con códigos más relajados sin perder sofisticación. Los loafers tipo mule o las bailarinas con detalles modernos encajan perfectamente con sets contemporáneos que mezclan tailoring con siluetas fluidas.
¿Una moda circular o una transformación real?
No estamos ante la “muerte total” de la zapatilla. Lo que señalan tanto plataformas especializadas como el análisis editorial de Vogue es una rasgadura del ciclo dominante de las sneakers, no su desaparición absoluta. Las zapatillas siguen presentes, pero su papel cambia: ya no son el centro, sino una pieza más dentro de un universo de calzado diversificado.
De hecho, incluso en las pasarelas 2026 se mantienen propuestas renovadas de zapatillas —desde modelos retro runners hasta híbridos con materiales más artesanales—, lo que demuestra que la forma no desaparece, solo se reubica en el panorama estilístico.
Qué significa para la moda latinoamericana
Este cambio estilístico no es superficial. Refleja una evolución del gusto y del consumo en la región:
- Mayor sofisticación funcional: El consumidor latino percibe el calzado ahora como una pieza con impacto visual real y no solo utilitario.
- Economía de moda pos-boom athleisure: Tras años de crecimiento del sneaker market, se observa un declive relativo en su dominio cultural, impulsando una mayor diversidad de siluetas.
- Estética híbrida y multicultural: Diseñadores latinos están experimentando con combinar elementos urbanos y artesanales, reflejando identidades locales con voz global.
Conclusión: más allá de las zapatillas — el zapato como declaración de estilo
Lejos de ser un simple devenire estacional, la transformación del calzado en 2026 nos habla de un momento de madurez del estilo contemporáneo. La moda ya no se conforma con lo cómodo por defecto; busca intención, presencia y significado.
Las zapatillas seguirán siendo relevantes, pero dejan de ser el centro absoluto del vestir confortable. Hoy, el zapato con historia, línea y propósito retoma su lugar en la narración del estilo personal.
Y en este retorno al zapato con intención, Latinoamérica tiene una oportunidad única para definir un lenguaje propio: elegante sin ser rígido, cómodo sin ser casual y cultural sin ser literal.

